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Coleman Hawkins, Dali

Saturday October 31st, 2009 in Comentarios de discos | No Comments »

Coleman Hawkins Saxo Tenor, George Arvanitas Piano, Mickey Baker Guitarra, Jimmy Woode Contrabajo, Kansas Field Batería

Usted no escuchó nada, si antes no escuchó “Dali”, un disco de Coleman Hawkins del año 1959. Está muy  bien escuchar saxofonistas modernos, llenos de artilugios, técnica maravillosa, ejecución perfecta, está bien,  pero al menos una vez y se quedará prendado, se lo juro, se debe escuchar el sonido hipnótico de Hawks y este disco es ideal para eso. Mi experiencia a lo mejor le ayuda: un día cualquiera comienza con Sonny Rollins, tal vez a la mitad de la mañana Bud Powell inunda el aire pesado de mi “living”, mas tarde Paul Motian,  Bill Frisell y Ron Carter desafían la ley de la gravedad y en un momento Coleman está sobrevolando y ahí se queda.   Qué tiene de especial este disco?

1) toca el tenor Coleman Hawkins

2) el quinteto es perfecto

3) las melodías son del mas puro jazz

4) toca Coleman el tenor

He leído montones de comentarios, críticas, evaluaciones y mucho más, de todos los referentes del jazz, está bien, pero a mi gusto, Hawkins es el mejor de dos mundos. Atravesó indemne, lleno de swing y poderosamente vivo, 50 años (sí 50) de jazz. Cuando debutó en 1920 posiblemente no pensó que 20 años después, una revolución musical habría de cambiar el rumbo, dejando en el camino a toda una generación de músicos. Pues bien en los 40s Hawkins estaba en la cima de su carrera y 20 años después tambien (conviene reescuchar Body and Soul) y pasado otros 20 años, este disco (y faltaría el extraordinario Sonny meets Hawks)

El título del disco es un homenaje, tal como lo había sido el célebre Picasso del año 1948, un sólo de saxo tenor, en el que Hawk despliega toda la sonoridad de su instrumento, explorando algunos límites y poniendo atención en el ritmo de sus silencios, la cadencia de sus frases y tal como en Dalí subiendo escaleras hacia el infierno.

Disorder at the Border abre el disco y abría casi todos las presentaciones de Hawkins en vivo. Luego de la introducción del trío, Hawkins canta la melodía al viejo estilo de los saxofonistas de bandas de rythm and blues, para inmediatamente dar rienda suelta a su fértil imaginación e improvisar en cortas frases y largas sucesiones de notas que aún hoy suenan modernas. Luego del coro del piano, Hawkins vuelve para mostrarnos su equipaje, antes del coro final volviendo a la melodía

Daybreak in Dinant es una balada para que el halcón vuele alto, pero Coleman mantiene anclado el tema a su ritmo y la enorme belleza de su sonido y cuando termina el primer coro, George Arvanitas mantiene el tema bellamente delineado hasta la entrada rasante de Hawkins regalando el fraseo maravilloso de su tenor.

Hay un par de temas con mucho swing, un blues que arranca como una balada de Rythm and Blues en la guitarra de Mickey Baker y por supuesto Dali, 4, minutos y medio de puro placer. El saxo y Hawkins son uno solo, se funden en cada nota y cada respiración. No hay nada antiguo ni moderno en esta improvisación sin ritmo, este aparente juego de equilibrista y sin embargo al escucharlo uno tiene la sensación inmediata de que el hombre (el músico) ha tocado esto siempre, lo repite ahora para nosotros y la posteridad.

para volar