Archive for the ‘Notas de Jazz’ Category
Todavía está fresco en mi memoria el recuerdo de aquel día, frase que no es demasiado original pero que es absolutamente cierta. La mañana estaba fría y algo nublada, había viento lo que es normal en esta parte del hemisferio sur y junto a 4 de mis compañeros ibamos rumbo al aeropuerto de Bahía Blanca, viajamos en silencio los 3 o 4 kilómetros que separan la ciudad de la aeorestación y llegamos justo antes de que el avión aterrizara, lo vimos descender, corretear, girar y enfilar hacia nosotros, eran las 8 de la mañana, el avión se sacudió un montón de personas y un trío ajeno al montón y mientras caminaban hacia nosotros pudimos distinguir mis compañeros y yo a Avery Sharpe abrazado a un contrabajo, Aaron Scott con una valija de mano enorme y la leyenda viva del jazz: Alfred Mc Coy Tyner que desandaban cansinamente los 100 metros hasta nuestra ubicación. Entre sonrisas y media lengua de inglés y español subimos a los autos los músicos y nosotros para llegar cuanto antes al centro de la ciudad y al hotel que los esperaba, yo viajé con Sharpe que no paró de preguntar por los hornos de ladrillos que en aquella época todavía funcionaban a la vera del camino, por la latitud de la ciudad y por el frío que hacía., al llegar al hotel Mc Coy subió a su habitación y bajó prontamente, entre sonrisas pidió una habitación mas grande y nos explicó que como buen musulmán necesitaba espacio para orar al caer el día, el hotel cumplió con su pedido y mientras Tyner subía nuevamente, Scott y Sharpe desayunaron con nosotros mientras contaban anécdotas del concierto de la noche anterior en la ciudad de Buenos Aires, repuestos de la emoción del encuentro los dejamos en el hotel y prometimos volver a las 16 horas para realizar la prueba de sonido en el teatro.
Cuando regresamos al hotel nos repartimos las ubicaciones y al llegar al municipal todavía la sinfónica local ensayaba como todos los días a la 5 pero en cuanto sonó el timbre, el escenario quedó desnudo, sólo el piano y parado a su lado el afinador y la batería que habíamos conseguido para Aaron Scott, Tyner se sentó al piano tocó dos o tres notas, el afinador tocó dos o tres teclas y estuvo listo, detrás del telón Sharpe calentaba sus dedos y Aaron parado frente a la batería no salía de su asombro, miraba los retazos armados, espiaba sus platos nos miraba a nosotros y nosotros con la mas inocente de las miradas le hicimos creer que esa era la mejor batería que pudimos encontrar, de pronto el largirucho baterista aprobó con su cabeza, se sentó frente a ella y mitad en francés y la otra en inglés nos tranquilizó ( huelga decir que esa noche todos los que estaban en el teatro supimos que el artista es el creador, independientemente del instrumento), la prueba de sonido como siempre es tan relajante, tan espontánea que la prefiero a veces a la audición y esa no fué la excepción, Mc Coy cantó en el piano un poco de Ellington, otro poco de Powell y se puso serio con Moment’s Notice de Coltrane y yo empecé a sentir como se erizaba mi piel, así que me guardé para el concierto de la noche.
Antes del concierto debí llevar a Aaron a observar la Cruz del Sur puesto que su afición por la astronomía hacia indispensable esa visión imposible en el norte donde vivía, parados en la noche helada en el silencio mas profundo y el cielo tachonado supe por qué me gusta el jazz: porque los tipos que lo tocan son seres humanos como nosotros pero están en un nivel superior y ni siquieran lo saben.
Luego del concierto, sentados en el restorán mientras Mc Coy firmaba discos y contaba anécdotas sobre su niñez (Bud Powell visitaba a su madre) su encuentro con Coltrane y este momento de gran madurez yo pensaba en los momentos vividos y los esfuerzos de nuestra inconciencia que nos había valido ver y escuchar al mas grande pianista de jazz vivo.
